Resumen
Entamoeba histolytica es un protozoo que causa amebiasis intestinal, así como alteraciones extraintestinales. Si bien el 90 % de las infecciones por E. histolytica son asintomáticas, casi 50 millones de personas desarrollan síntomas, con aproximadamente 100,000 muertes anuales. Las infecciones amebianas son más prevalentes en países con condiciones socioeconómicas más bajas.1
En México, la incidencia de amibiasis varía según la región del país y del nivel socioeconómico de la población, de tal manera que, en algunas zonas del país puede alcanzar hasta un 27% de la población. Villalobos en los 80’s, en el Instituto Nacional de la Nutrición, de 67,000 enfermos estudiados en 24 años, se encontraron 53 casos de amibiasis intestinal grave (0.07%). En un estudio realizado en el Hospital Juárez,2 de 87,312 internamientos durante siete años, ocurrieron 19 fallecimientos por colitis amibiana grave (0.02%).
Las formas clínicas graves de la infección por Entamoeba histolytica son actualmente menos frecuentes; sin embargo, la mortalidad en colitis amebiana fulminante varía entre 40 y 89%. Dado que la megacolon tóxico en amebiasis es poco frecuente, existe la posibilidad de que muchos clínicos no la consideren, lo cual puede llevar a retrasos diagnósticos. E. histolytica invade la mucosa colónica, produce destrucción tisular mediante adhesinas, proteasas císticas y otros mecanismos de citólisis y apoptosis. En algunos casos, la invasión se hace transmural, aparece necrosis, trombosis vascular e incluso perforación. La progresión hacia megacolon tóxico implica dilatación colónica aguda, afectación del músculo de la pared colónica, compromiso del plexo nervioso entérico o atonía, como mecanismo compartido con otras etiologías.3,4
Factores del huésped como inmunosupresión, uso de corticosteroides, y el uso de agentes antimotilidad (loperamida), favorecen las formas graves de la amibiasis. En un estudio de Shirley, et al., de 24 casos en 14 (58%) se administraron corticosteroides por un diagnóstico inicial erróneo de colitis (enfermedad inflamatoria intestinal), lo que provocó una rápida progresión de la enfermedad. Casi la mitad de los casos requirió intervención quirúrgica y el 25% falleció, a pesar de que todos los pacientes recibieron tratamiento con metronidazol. Las manifestaciones de colitis amebiana invasiva van desde diarrea acuosa a disentería, dolor abdominal, fiebre y pérdida de peso. En los casos que evolucionan hacia formas fulminantes, puede haber distensión abdominal, signos de peritonitis, dilatación colónica franca (megacolon), shock séptico.5 El diagnóstico requiere alto índice de sospecha, especialmente en pacientes que han viajado o residido en zonas endémicas, o en quienes presentan colitis de nuevo diagnóstico en contextos atípicos. Los hallazgos endoscópicos incluyen múltiples úlceras irregulares con exudado, mucosa friable, zonas de necrosis. El diagnóstico diferencial con colitis ulcerativa y enfermedad de Crohn es fundamental, ya que el mal manejo, por ejemplo, la administración de corticosteroides con diagnóstico erróneo, puede precipitar la aparición de las formas severas.6