Resumen

El desarrollo de la tecnología en elementos como dispositivos quirúrgicos o técnicas de imagen, ha implicado la modificación de muchos de los componentes de áreas específicas de la medicina, como la cirugía. Un factor clave en dicho desarrollo ha sido la implementación de la cirugía mínimamente invasiva (CMI) asistida por robot o cirugía robótica. La aparición del endoscopio de Hopkins así como la realización de la primera colecistectomía laparoscópica marcaron la transición a la era de la CMI cuyo principal objetivo ha sido minimizar las incisiones, con lo que se reduce el daño a los tejidos blandos generado por los grandes cortes, que resulta, para el paciente, en un menor tiempo de recuperación, menor dolor posoperatorio y una disminución en el riesgo de presentar una complicación. La introducción de sistemas robóticos busca mitigar limitaciones como el efecto fulcrum en la CMI, pues aporta mayor destreza, estabilidad, precisión de movimiento y acceso a áreas del cuerpo difíciles de alcanzar, cuyo resultado son procedimientos más seguros y efectivos.1

Dado el reconocimiento a nivel mundial de los beneficios clínicos que propician a una mejor recuperación del paciente, la cirugía robótica, y en su caso el mercado robótico, se encuentra en un proceso de expansión, cuyo crecimiento anual es de un 15%, con un total de 1.24 millones de casos que utilizaron esta tecnología en todas las especialidades quirúrgicas durante 2020,2 concentrándose principalmente en países de altos ingresos debido a los recursos financieros, infraestructura y fuerza laboral que poseen. Sin embargo, en países de ingresos bajos y medios, el proceso de adopción de este tipo de tecnología ha sido más lento y variable, influenciado por factores como acceso a una infraestructura adecuada, financiamiento, así como la generación de políticas de atención sanitaria encaminadas a la adopción de la cirugía robótica en las diferentes especialidades quirúrgicas. Algunos países de ingresos medios como el nuestro se encuentran en

la fase proliferativa de adopción robótica en múltiples especialidades como lo son urología, ginecología, cirugía general, torácica, cardiaca y transoral.3 Desde la primera plataforma robótica instalada en el año 2012 y ahora con 31 plataformas distribuidas en nueve ciudades, con más de 280 cirujanos activos y más de 25 proctors nacionales, se han realizado en nuestro país más de 17,500 cirugías con la plataforma robótica Da Vinci, siendo los hospitales privados quienes mayor crecimiento han mostrado, ya que en lo que va del año, cerca del 80% de los procedimientos se han realizado en este tipo de instituciones, además de que la Ciudad de México concentra la mayoría de los programas de cirugía robótica en México. Respecto a la investigación realizada en cirugía robótica, los hospitales más productivos en México son el Hospital General Dr. Manuel Gea González y el Hospital Ángeles Pedregal.4

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