Resumen

La enfermedad hemorroidal es un padecimiento de distribución mundial, sin distinción de género. Se calcula que la prevalencia actual de la enfermedad hemorroidaria es de 4.4% en EUA. La enfermedad es poco frecuente en las personas menores de 30 años de edad.1

El tratamiento de la enfermedad hemorroidal en fase temprana con algún recurso no quirúrgico ha disminuido en grado considerable la necesidad de realizar hemorroidectomía. Por ello, este procedimiento quirúrgico, se reserva para los pacientes que presentan hemorroides internas grados III y IV, o bien para los pacientes con enfermedad hemorroidal mixta, con síntomas severos de prolapso hemorroidal y rectorragia, también son candidatos a tratamiento quirúrgico los pacientes con hemorroides grandes asociadas con otra enfermedad anorrectal que requiere tratamiento quirúrgico.

El dolor asociado con una hemorroidectomía, no es considerado por sí mismo una complicación de este procedimiento; sin embargo, constituye la causa principal por la que los pacientes con enfermedad hemorroidal, evitan el tratamiento quirúrgico.2 Con la finalidad de disminuir el dolor en el postoperatorio de una hemorroidectomía, se han realizado intentos por mejorar las técnicas quirúrgicas, los procedimientos analgésicos y las medidas generales de manejo postoperatorio.3

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